La lujuria es
inherente al ser humano, somos organismos sexuales por naturaleza, aunque la
evolución y la educación pretendan ocultar nuestros deseos o por decirlo de
algún modo, moderarlos, por no decir reprimirlos. La adicción al sexo es una
patología que se denomina ninfomanía cuando se trata de mujeres y satiriasis
cuando hablamos de hombres. Consiste en una necesidad incontrolable de todo
tipo de sexo. Como toda patología, se produce un malestar en el enfermo aunque
quien lo sufre no suela ser consciente de ello. Se estima que hay un 4% de
hombres que la padecen y un 2% de mujeres.
Las personas que
padecen adicción al sexo suelen presentar un gran número de problemas laborales,
familiares y económicos ya que toda su vida suele girar en torno al sexo y la
mayoría de las veces, lo único que consiguen tras sus relaciones es sentirse
culpables y sufrir por ello. Para que una persona se recupere de la adicción al
sexo, lo primero que hace falta es que reconozca que padece tal enfermedad y
tenga el deseo de curarse, a partir de aquí, la recuperación será posible.
Es importante
decir que esta patología es tan importante como cualquier otro tipo de adicción
(alcohol, drogas, ludopatía), ya que deriva en la autodestrucción tanto
personal, como de las personas que el enfermo tiene a su alrededor. Esta
patología empieza a ser tratada como tal en el año 1.970, cuando P. Carnes,
hace un profundo seguimiento y consigue las pautas para su correcto diagnóstico
y tratamiento.
Los psicólogos
consideran que el gusto por el sexo, que es normal para casi todo el mundo,
traspasa los límites y se convierte en enfermedad, cuando este se convierte en
prioridad ante el resto de factores de nuestra vida y tiene como consecuencia
inmediata el sentimiento de estrés y arrepentimiento, siendo general a todos
los enfermos la gran sensación de soledad que sus actos generan.
Las personas con
adicción al sexo, tienen fantasías sexuales como todo el mundo, pero su
diferencia respecto a los demás es que el enfermo pasa a la acción y pierde el
control de sus impulsos. Es entonces cuando empiezan a tener una doble vida con
el objeto de engañarse a sí mismos y los que les rodean.
Hay varios
desencadenantes que hacen que una persona sufra la adicción al sexo, lo primero
que deben buscar los especialistas para poder reconducir el comportamiento
sexual de estas personas, son las causas que lo provocaron y sólo entonces el
enfermo podrá elegir sobre lo que es normal y le conviene. Existen también algunos
fármacos que pueden ayudar a corregir, junto con la psicoterapia, estos
comportamientos antinaturales y nocivas para un ser racional. (Adriana Sommer
da Costa, Sexóloga)


