La adolescencia
una etapa donde el cuerpo tiene sus formas más definidas, la transformación del
cuerpo ya no asusta tanto, aunque tiene un componente nuevo ya que va
aumentando las hormonas sexuales que están a flor de piel y pueden respirarse
en el aire, haciendo que el adolescente sea pura adrenalina. Ellos ahora sólo
quieren saber de sexo, hablar de sexo, ver al sexo opuesto, hacer sexo, piensan
la mayor parte del tiempo en sexo (aunque con más intensidad en los chicos), ya
que en las niñas esta etapa llena de pasión llegará un poco más tarde y de allí
los frecuentes desencuentros amorosos.
Ahora surgen dos
situaciones importantes: el énfasis cultural en relación al sexo y la
diferencia en los papeles sexuales entre hombres y mujeres. Este periodo de la
adolescencia está marcado por algunas etapas que van a llevar al sexo, pero que
en realidad están siendo revividas porque en la infancia ya se habían
manifestado. Una de las manifestaciones de carácter sexual que se da en la
infancia es que vuelve a aparecer la fase del placer visual.
El adolescente
se siente muy atraído por grabados y fotografías de mujeres o de escenas
eróticas, por eso, los que conviven con adolescentes ya se habrán dado cuenta
de situaciones del tipo de intentar mirar por los agujeros de las cerraduras, a
través de las puertas..., usan ese tipo de recursos para saciar su curiosidad y
aunque el uso de la visión es muy frecuente, si sólo se dedican a eso puede ser
un síntoma de que las cosas no van del todo bien. La normalidad en esta edad es
que el niño observe y haga comentarios al respecto de lo que ha visto
manifestando su interés sexual. Lo que ya no es normal es cuando intenta
esconder al máximo sus fotos, libros o revistas sobre sexo y siente una gran
culpabilidad por ello, evidenciando que puede presentar deformidades en su
comportamiento sexual.
Lo que reaparece
en la adolescencia, cosa que ya se dio en la infancia, es la actitud de
exhibirse y mostrar placer por ello. Al niño le encanta mostrar su cuerpo y
cree que a los adultos les gusta verle así, esto puede entenderse como una
forma de darse a los padres y cuidadores. En la adolescencia esto está más
ligado a la vanidad, pues se sienten orgullosos de sus órganos sexuales. En los
colegios con duchas colectivas, no faltan las oportunidades para exhibirse y es
aquí donde se puede verificar hasta qué punto ese tipo de comportamiento es
normal o no, ya que esta fase existen otros tipos de satisfacción sexual, que no
pueden ser satisfechos sólo con el hecho de exhibirse.
En cuanto a la
masturbación, las diferencias entre niños y niñas también existen ahora, pero
no en cuanto a su origen, pero si por la frecuencia. Pues a lo largo de la
adolescencia y hasta la edad adulta, el comportamiento masturbatorio se da con
mucha más frecuencia en los chicos (disminuyendo cuando empiezan a mantener
relaciones sexuales), lo que ocurre al contrario con las chicas, que aun
manteniendo relaciones sexuales, el acto de masturbarse tiende a aumentar
gradualmente.
Aún con tantas
aclaraciones sobre la masturbación y los cambios de actitud que ha habido en
este siglo, todavía algunas personas tienen sentimientos contradictorios y de
culpabilidad ante el tema de la masturbación, que muchas veces está indicada en
caso de terapia sexual. (Adriana Sommer da Costa, Sexóloga)

