Es muy
interesante hablar de sexualidad, aprender cosas nuevas, tener apetencias y
deseos, encontrar experiencias, o tener un recuerdo bueno de lo que pasó un
día, como la realización de una fantasía, como es placentero y saludable
relacionarnos con alguien, tener una vida sexual llena de pasión, libido, de
momentos inigualables que ponen sal a la relación cuando vemos que está cayendo
en la rutina. En fin, nuestra sexualidad es para ser disfrutada de la mejor
manera posible. Pero hablar de sexualidad no siempre incluye belleza, placer,
felicidad, hay situaciones que no son tan buenas y agradables y, muchas veces,
no son tan normales.
Hablar de
sexualidad es hablar también de sufrimiento, de personas que tienen sentido de
culpabilidad, ansiedad, miedo, dolor, dificultades para relacionarse e incluso
de situaciones inusitadas. Esto forma parte de un conjunto de situaciones que
se incluyen entre los problemas sexuales y es sobre eso de lo que habla este
artículo. Nadie está libre de tener o sufrir algún tipo de problema sexual. Los
hay de muchas clases y se dividen en 3 grandes grupos, aunque dentro de cada
grupo hay muchas divisiones. Los 3 tipos de problemas sexuales, son conocidos
en lenguaje médico como trastornos sexuales y son:
- Las disfunciones sexuales.
- Las parafilias.
- Los trastornos de identidad de género.
La disfunción
sexual puede ser entendida como aquel problema que va a afectar o alterar las
respuestas psicofisiológicas del cuerpo ante los estímulos sexuales, y que
tendrá como consecuencia el dolor, sufrimiento e insatisfacción, tanto para la
propia persona como para quien esté con ella. Entre las disfunciones sexuales
femeninas, las más frecuentes son: la anorgasmia, el vaginismo, la dispauremia
y las inhibiciones del deseo sexual.
Las parafilias, según Kaplan y Sadock,
son un tipo de trastorno caracterizado por fantasías específicas, por intensas
necesidades de prácticas de naturaleza receptiva que angustian a la persona.
Según estos científicos, la fantasía sexual con sus componentes conscientes e
inconscientes, constituyen el elemento patológico, siendo la excitación sexual
y el orgasmo elementos asociados.
Las principales categorías de parafilias
son: La pedofília, el exhibicionismo, el sadismo sexual, el masoquismo, el
voyeurismo, el fetichismo..., habiendo otras parafilias de distinta categoría
(como, por ejemplo, la zoofilia). Una misma persona, puede presentar distintos
tipos de parafilias.
Trastornos de identidad de género: Se caracteriza por la creencia
del enfermo de que puede ser o es de otro sexo, del sexo opuesto. El hecho común
en estos casos, es un sentimiento de extrañeza con su propio cuerpo, sexo o
papel que desarrolla en la sociedad en que vive, causándole mucho dolor y
sufrimiento.
El tratamiento
para los casos de trastorno de identidad de género, es muy complejo y difícil,
pues muchas veces requiere cambiar de sexo. Es de suma importancia que se les
acompañe con psicoterapia para que puedan tener apoyo al enfrentarse a una
nueva realidad (principalmente si son sometidos a un cambio de sexo), ya que el
individuo que se realiza esta cirugía, tendrá nuevos desafíos en la vida y
necesitará ser fuerte para luchar contra las adversidades que puedan surgir.
(Adriana Sommer da Costa, Sexóloga)


